Mi EXPERIENCIA EN LA FORMACIÓN DE LA ACLIFIM
“A la hora del triunfo vienen todos, a abrir cimientos, pocos”
José Martí
LOS PRIMEROS PASOS:
Cuando vine de Manzanillo para La Habana, en el año 1958, ingresé al Hogar Clínica San Rafael, una clínica atendida por religiosos en Marianao. Allí conocí a Antonio Tamarit Aldana. Años después al pasar a residir a mi casa en el municipio Centro Habana volví a establecer contacto con Tamarit y comencé a visitar su vivienda. Mis relaciones con la familia fueron estrechas y Tamarit (Toni) se convirtió en un hermano.
La polio le había provocado una severa afectación de ambos brazos y piernas. Era un cuadripléjico. Sin embargo, Toni evidenciaba una gran movilidad social. Me crucé con él en la calle y su cara me pareció conocida y lo saludé, me devolvió el saludo e iniciamos una breve conversación. Vivía apenas a dos cuadras de mi casa, en la calle Escobar No. 156, yo vivía en la calle Neptuno No. 634 entre Escobar y Gervasio, en el municipio Centro Habana.
Toni me impresionó: su seguridad, los estudios que cursaba y las perspectivas que le veía a su vida, rezumaban optimismo. Aquella impresión me conmovió, me invitó a visitarlo, y así lo hice.
El padre de Toni, Felino era un hombre de trabajo, acostumbrado a enfrentar los rigores de la vida mediante la labor empeñosa de lograr objetivos prácticos. No era ingeniero y conocía de mecánica, electricidad y tenía habilidades y olfato para analizar disímiles situaciones de reto y buscarle soluciones. Ese espíritu se lo había inculcado a Toni, quien desde el año de nacido había sido afectado por la poliomielitis. Además, Felino se trazó la meta de hacer de Toni un hombre independiente y para ello creó un sistema de apoyo liderado por él pero que involucraba a la familia.
En este ambiente de laboriosidad no había espacio para las lamentaciones. Esto lo percibí desde que comencé a visitarlos. La definición de objetivos inmediatos y alcanzables era una meta permanente en la que Toni también estaba involucrado. Por tal razón, una vez que dejó la vida hospitalaria se vinculó a los estudios generales de secundaria y preuniversitario. Casi al término del preuniversitario fue cuando yo me reencontré con Toni.
El encuentro con Toni y su familia fue un factor catalizador que me hizo ver otros horizontes de posibilidades a partir de mis esfuerzos y la concentración en objetivos previsibles y alcanzables.
Toni, severamente afectado por la polio, apenas movía sus manos pero desarrolló una gran habilidad para escribir utilizando ambas manos como soporte, esto sólo podía hacerlo acostado boca abajo en su cama.
Al terminar sus estudios, en el año 1971, Toni optó por estudiar la Licenciatura en Ingles en la Universidad de La Habana. Esta petición le fue negada. Las razones que recuerdo se esgrimieron eran las pocas perspectivas de aplicación de sus estudios teniendo en cuenta la severidad de sus limitaciones físicas. Esta situación originó un shock en la familia. Toni había concluido sus estudios como primer expediente de curso y como premio recibía esta negativa a su continuidad. Era un flagrante acto de discriminación.
Durante este proceso de incertidumbres sobre su continuidad de estudios Toni me hablaba de la necesidad de gestar un movimiento de personas con discapacidad que defendiera los derechos específicos de este sector en nuestra sociedad. De esa forma me puso en contacto con los hermanos María Josefina y Gabriel Dionisio Loureiro Ross, ambos personas con severas afectaciones en los brazos y las piernas debido a la poliomielitis. Ellos se habían conocido cuando estuvieron hospitalizados en el antiguo Hospital Reina Mercedes, que ocupaba un lugar en la hoy heladería Coppelia.
Los hermanos Loureiro, a pesar de la severidad de sus limitaciones, habían desplegado un significativo activismo social, que incluía no sólo labores de apoyo a la naciente Revolución Cubana cuando estuvieron hospitalizados en el hoy Hospital Julio Díaz, sino que también habían colaborado en la gestión de una asociación de personas con discapacidad, básicamente, mutilados de guerra pero la cual no fructificó.
Toni me quiso conectar con los hermanos Loureiro para intercambiar con ellos sobre la posibilidad de retomar la idea de la creación de una asociación que defendiera los derechos específicos de las personas con discapacidad.
En realidad el impacto que recibí al conocer a los hermanos Loureiro Ross fue impresionante. Incluso después que salí de su casa sentí un profundo e hiriente dolor de cabeza. ¿razones? En mi incipiente vida de “conspirador” sencillamente había conocido a las personas con mayor limitación física que jamás pude imaginar. Y este “galardón” lo mantuvieron en los años posteriores en que por diversas razones asociativas conocí a cientos de personas con discapacidad, no sólo de Cuba sino del extranjero.
Aquellas personas portadoras de semejante limitación física (Gabriel apenas podía mover la cabeza de un lado a otro y hablaba en un tono muy bajo, Josefina, con más “soltura”, podía balancear su cabeza enmoñada y abrir sus enormes y expresivos ojos para subrayar alguna frase, además, el brazo derecho mantenía un resto de movilidad sobre todo cuando se lo doblaban y apoyaba el codo sobre una tabla que le servía de sostén al nivel de su cintura.) Estos increíbles personajes comenzaron a formar parte de mi vida desde ese momento despertando en mí un respeto y admiración infinitos. La vitalidad que los animaba, el diapasón de intereses y la permanente necesidad de superación no cabía en sus cuerpos, aparentemente dependientes, (objetivamente si lo eran, pero…), lo cual generaba a su alrededor un sinnúmero de simpatías y deseos de colaborarles al cual me sumé de forma espontánea.
Los hermanos Loureiro nos hablaron a Toni y a mi de Jose Luis Silva Trujillo, cuadripléjico por accidente, a quien conocían de la estancia en el hoy Hospital Julio Díaz a fines de los años cincuenta y que también había participado en la formación de una Asociación de Mutilados de Guerra a la que se pretendía incorporar a excombatientes del Ejército Rebelde portadores de alguna deficiencia motora, bien por afectación o carencia de miembros inferiores.
José Luis vivía en la Calle 5ta. No. 658 entre 6 y 8 en El Vedado. Hasta allá fuimos Toni y yo una tarde para conversar con él y proponerle el tema de la Asociación. De inmediato lo acogió con entusiasmo aunque con la salvedad de que su poca movilidad le restringían alguna participación directa, pero que desde su casa por la vía del teléfono nos manteníamos en contacto
Estos hechos los sitúo entre los años 1973 y 1974. Informalmente comenzamos a reunirnos en casa de Gabriel y Josefina, y José Luis participaba por teléfono. Allí intercambiábamos ideas sobre los pasos a dar aunque no teníamos una idea clara de hacia donde encaminar el proyecto dentro de la legalidad vigente para el tema asociativo. Sólo estábamos conscientes de que debíamos sumar compañeros a esta idea pues una Asociación para tener vida legal debía poseer una membresía que la respaldara de inicio.
En esa tarea nos enfrascamos todos, es decir, hablar con todas las personas con discapacidad que conociéramos para motivarlos e introducirlos hacia la creación de la Asociación. Cada uno de nosotros lo hacía desde sus posibilidades. Toni y yo teníamos relativamente más movilidad, a pesar de su cuadriplejia siempre tenía un acompañante, generalmente un hermano o amigo de la familia; en mi caso yo me autopropulsaba en la silla de ruedas y de esa forma recorríamos la zonas cercanas tratando de contactar con cualquier persona con discapacidad que nos encontráramos. Así nos movimos hasta la Habana Vieja, todo el municipio Centro Habana, áreas de El Cerro y también El Vedado. Poco a poco fuimos estableciendo contactos con distintos compañeros y de alguna forma los comprometíamos aunque de inicio no teníamos nada que ofrecer, sólo la voluntad asociativa para enfrentar las distintas dificultades que enfrentábamos y que no permitían dar cauce pleno a muchas inquietudes que poseíamos.
En el año 1975 se publicó en el periódico Granma la noticia que en el Hospital Frank País se practicarían deportes para personas con discapacidad. Yo me incorporé a esta práctica e inicié mis actividades deportivas en carreras sobre sillas de ruedas, baloncesto y tenis de mesa fundamentalmente, porque en aquellos momentos se exigía que los atletas que participaban en estas actividades debían practicar por lo menos 3 disciplinas deportivas. En el ambiente del Hospital Frank País, conocí a varios compañeros a los que en su momento les hablé sobre la creación de la Asociación.
UN PASO ADELANTE, UN PASO ATRÁS
Las reuniones en casa de las Hermanos Loureiro las celebrábamos de forma irregular. Sin embargo ese año 1975 ocurrió un hecho que fue un factor de motivación adicional. En julio se constituyó la Asociación Nacional del Ciego, dirigida por Carlos Olivares, quien había pertenecido al Movimiento 26 de Julio en Guantánamo y se había quedado ciego.
El compañero José Luis conocía al Dr. Olivares, como le decíamos y decidió contactar con él y preguntarle sobre el camino que había recorrido para crear la Asociación. El Dr. Olivares le dijo a José Luis que debíamos presentar una propuesta al Departamento de Organizaciones de Masas del Comité Central del Partido exponiendo nuestro interés y los fines para los que queríamos la Asociación .
Después que Jose Luis nos expuso esta idea redactamos una carta fechada el 13 de marzo del año 1976 y firmada por nosotros cinco (José Luis, Josefina, Gabriel, Toni y yo) en la que esbozamos el proyecto de creación de la Asociación. De forma somera se plantearon los objetivos generales de la Asociación y se envió al Departamento de Organizaciones de Masas del CC del PCC.
Mientras esperábamos respuesta continuamos nuestra labor de captación de miembros de la asociación. Entre las personas que visitamos o conocimos en esa etapa y que aún viven podemos mencionar al compañero Cesar Augusto Valdés y Héctor Acosta de León, lamentablemente muchos otros han fallecido o emigrado.
En mis recorridos por el municipio Centro Habana había conocido a Jorge Daubar García, quien según me dijo producto de un accidente automovilístico había adquirido una paraplejia y usaba la silla de ruedas para deambular. Daubar trabajaba en el INDER, según me dijo como Presidente de la Federación Cubana de Ajedrez Postal, y además hacía traducciones del idioma inglés y el alemán. Por esta última causa me vinculé con él pues yo estaba estudiando alemán y me interesé en hacer traducciones para obtener algún ingreso económico. En las conversaciones con Daubar le hablé de la creación de la Asociación y sobre la carta que habíamos enviado y de la cual no teníamos respuesta. Al principio no le prestó mucha atención a este asunto pero en fecha que ubico entre el segundo y tercer trimestre del año 1976 me dijo que estaba interesado en el proyecto de la Asociación y entonces lo presenté a los hermanos Loureiro. Después del encuentro inicial y dado las intenciones y propuestas activas de Daubar la formación de la Asociación tomó un nuevo curso. Se decidió crear un Comité Gestor, elaborar una propuesta de Estatuto y establecer un nombre: así surgió la UCAM, Unión Cubana de Acción Minusvalente. Nombre propuesto por Daubar y aceptado por el grupo. La Sede Social Provisional fue la casa de los hermanos Loureiro: Calle San Lázaro No. 958, entre Oquendo y Márquez González, Municipio Centro Habana.
Para formalizar el Comité Gestor se reunieron varias personas. Dado el vínculo que yo tenía con los deportistas que radicaban en el Hospital Frank País se estableció una relación con algunos de ellos para este Comité Gestor, a saber, Ida Hilda Escalona del Toro y Overlinda González Sigarroa.
En el Comité Gestor formado en definitiva se integró por : Jorge Daubar, Jose Luis Silva Trujillo, Gabriel Loureiro Ross, Josefina Loureiro Ross, Antonio Tamarit Aldana, Ida Hilda Escalona del Toro, Overlinda González Sigarroa, César Augusto Valdés, Elena G. Lavín, Rayma González y yo. La estructura de cargos fue la siguiente:
Jorge Daubar García Presidente
Angel Pla Cisneros Secretario Ejecutivo
Josefina Loureiro Ross Económica
Gabriel Loureiro Ross Divulgación
Antonio Tamarit Aldana Educación
Ida Hilda Escalona del Toro Deportes y Recreación
Overlinda González Sigarroa Asuntos Sociales
Jose Luis Silva Trujillo Vocal
Elena G. Lavín Vocal
Rayma González Vocal
Cesar Augusto Valdés Vocal
La reconstrucción de este Comité Gestor a los efectos de la más estricta verdad histórica puede ser contrastada con la propuesta de creación de la Asociación presentada al Ministerio de Salud Pública, a través de su Departamento Jurídico.
A través de las posibilidades que tenía Daubar por su condición de trabajador en el INDER se imprimieron las primeras planillas para captar a los asociados. Estas planillas identificadas con el nombre acordado (UCAM) se distribuyeron entre los miembros del Comité Gestor para hacer el trabajo de campo y ampliar la cantidad de los futuros asociados. Una gran cantidad de asociados fueron captados en el campo deportivo al cual yo estaba vinculado, es decir, el grupo que entrenaba vinculado al Hospital Frank País.
Una de las primeras actividades realizadas por la naciente Asociación fue organizar una visita a la Exposición de Logros de la Ciencia y la Técnica de la URSS realizada en el Capitolio Nacional en el mes de octubre del año 1976. Mediante una carta dirigida al Comité Organizador de la Exposición solicitamos autorización para una visita colectiva de un grupo de asociados.
El tiempo transcurría y a pesar de haberse cumplido los requisitos mínimos establecidos en la Ley de Asociaciones, es decir, identificar un grupo de personas con intereses comunes, reflejar estos intereses en un documento regulador, los Estatutos, reunir el mínimo de personas con aspiraciones a integrar la Asociación, tener un nombre y Sede Social provisional y el órgano de relaciones, en este caso el Ministerio de Salud Pública, no se recibía la aprobación de la legalización. En este limbo transcurrió el año 1977 y parte del año 1978.
UN PASO MÁS ADELANTE
Durante la celebración del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en julio de 1978, el cro. José Luis sostuvo un encuentro casual con el Dr. Olivares, Presidente de la Asociación Nacional del Ciego. En ese encuentro el Dr. Olivares le comentó a José Luis que las razones por la no aprobación de la Asociación radicaban en la persona de su presidente, Jorge Daubar. Según conocí después la información que se manejó fue que Daubar tenía antecedentes que lo hacían incompatible con su aspiración a la Presidencia de la Asociación.
Esta información fue analizada por algunos integrantes del Comité Gestor (a mi me informaron después) y se provocó una reunión para hacer la evaluación correspondiente. En el transcurso de la reunión se llegó al consenso de sustituir a Daubar en la presidencia del Comité Gestor y nombrar provisionalmente a la cra. Ida Hilda Escalona del Toro. Este hecho los sitúo entre el segundo trimestre de 1978 y el primero de 1979.
Posteriormente a esta reunión se realizaron diversos contactos a fin de modificar los Estatutos y proponer una nueva estructura de cargos y un nombre diferente para presentar todos los documentos nuevamente ante el Departamento Jurídico del Ministerio de Salud Pública.
Se realizó una reunión “constitutiva” de un nuevo Comité Gestor en el que se acordó el nuevo nombre de la Asociación, a saber: Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (ACLIFIM).
En esta reunión además de cambiar el nombre y aprobar los nuevos estatutos se reestructuraron los cargos quedando conformados de la siguiente forma:
Ida Hilda Escalona del Toro Presidenta
José Luis Silva Trujillo Vicepresidente
Angel Pla Cisneros Organizador
Josefina Loureiro Ross Económica
Gabriel Loureiro Ross Divulgación
Overlinda González Sigarroa Asuntos Sociales y Laborales
Antonio Tamarit Aldana Educación.
Cesar Augusto Valdés Deporte y Recreación
Elena G. Lavín vocal
Rayma González Vocal
Yolanda Pelaez Vocal
Esta información se puede contrastar con el documento presentado ante el MINSAP en ese año 1979.
Con nueva motivación el Comité Ejecutivo continuó su labor proselitista y de igual forma se estrecharon relaciones con el MINSAP para tratar de agilizar el proceso de oficialización.
Entre otras acciones prácticas ejecutadas se destacan:
- Creación de una filial de la Asociación en Camagúey, en el Hospital Amalia Simoni, A esa actividad asistió la cra. Ida Hilda Escalona en su carácter de Presidenta del Comité Gestor.
- Organización de dos ferias de Expo-Ventas de artículos artesanales para recaudar fondos para la Asociación: una Feria en Reina y Galiano, donde se encontraba el llamado Parque de El Curita y otra en áreas del Parque Martí. Estas Expo-Ventas se nutrieron de donaciones de Empresas locales y artículos elaborados artesanalmente por personas con discapacidad.
La idea de la formación de la Asociación se fue extendiendo por el país y mediante relaciones personales que algunos compañeros habían establecido durante su estancia en hospitales, se fueron sumando compañeros de todo el país, aunque el hecho de que la Asociación no estuviera legalmente reconocida por el Registro de Asociaciones impedía cualquier otra acción de carácter más formal.
Finalmente, el 14 de marzo de 1980, mediante la Resolución 042 del Ministerio de Justicia se reconoce la personalidad jurídica correspondiente a la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (ACLIFIM).
La oficialización de la Asociación planteó nuevos desafíos al Comité Gestor pues se avizoraba la posibilidad de que se aprobara una plantilla de cargos y recibir un presupuesto del Estado para cubrir los gastos administrativos. Hasta ese momento algunos de nosotros teníamos contratos de trabajo u otras responsabilidades que implicaría su abandono y adentrarnos en una experiencia inédita para todos.
Después de análisis correspondientes y el propio interés de los involucrados, ya cursando el año 1981, Año Internacional de las Personas con Discapacidad, el MINSAP aprobó una plantilla de cargos profesionales que comenzaría a ser efectiva a partir del 1 de febrero de ese año.





