¿Equidad, igualdad, solidaridad?

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Cuando existen tensiones en la sociedad por las más diversas causas, «tender la mano» se convierte en un elemental principio de solidaridad.

La percepción más común hacia las personas con discapacidad en nuestra sociedad, todavía se basa en la compasión y la visión asistencialista. Modificarla es una labor educativa que debe comenzar en las primeras edades, y en la que deben participar de forma activa y comprometida los medios de difusión para que la comprensión de que la diferencia entre los seres humanos se puede manifestar de diferentes forma,  y es una realidad de la convivencia civilizada.

En el cotidiano bregar se suscitan muchas situaciones donde es necesario «tender la mano», para que, producto de los atavismos existentes en los modos de pensar y las actitudes, y las insuficienicas de un entorno físico y virtual aún no suficientemente inclusivo, se respeten los derechos de los otros, ¡sí!, los que somos «diferentes»,  y ante las dificultades, se ejerza una solidaridad activa y no panfletaria. ¡Equidad en el trato y nada más!

 

 

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