El tornado, la solidaridad y la resiliencia

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Como se aprecia esta vivienda perdió el techo, afortunadamente la familia pudo salir a tiempo, ahora está en un albergue recibiendo las atenciones necesarias. Los vecinos me contaron la traumática experiencia.

Lamentablemente el pasado domingo la Habana fue azotada por un tornado. Se conocen ampliamente las consecuencias de esa catástrofe, y cuánto significó para la vida de muchos compatriotas. Se generó una situación que desafió la capacidad de reacción y resistencia de muchas personas. Como tantos ciudadanos observé conmovido las consecuencias, y no me resultó difícil ocupar el lugar de quienes por un momento fueron y se sintieron en situaciones límites. Desde la condición de vida que genera la discapacidad es más fácil entender las situaciones adversas del diario vivi,r y la diversidad de reacciones psicológicas asociadas. Por mi experiencia personal, y de amigos que han enfrentado la vida desde la mayor severidad de una condición de salud, donde las limitaciones funcionales que reducen la autonomía personal a un nivel cercano al cero representa un desafío constante, y  la asimilación de esa experiencia vital reta la voluntad y hasta la comprensión del sentido de la vida, desde esa realidad se comprende aún más el valor de la solidaridad.

El pasado viernes hice un pequeño recorrido por Luyanó, para acercarme un poco a lo ocurrido. Ya no era el panoramo inmediato al suceso, pero se veían las heridas. Y  también la acción reparadora , tanto en el restablecimiento de los servicios como en la atención a las personas afectadas, como pude comprobar cuando hablé con algunos de ellos. Así ha sido en Cuba desde que tengo memoria, así ha sido en estos difíciles años marcados por el signo de la búsqueda de la mayor posibilidad de justicia para todos los cubanos, como yo he podido constatar también. Solidaridad directa y constante, aprecio a la dignidad del ser humano, con errores y omisiones como toda obra humana imperfecta y perfectible, pero con la profunda raíz martiana de la solidaridad humana.

Muestro algunas fotos:

Este amigo, ciego vivió la experiencia. Estaba en casa de su hermana al lado de la funeraria de Luyanó, afortunadamente sólo recibió rasguños al tratar de cerrar una puerta.

Este profesor estaba alojado en la residencia que está detrás de Hijas de Galicia, se estaba bañando y tuvo que moverse rápido por el peligro inminente.

La venta de alimentos a precios módicos ha contribuido a aliviar las necesidades inmediatas de la población afectada

La Calzada de Luyanó fue muy afectada, se trabajó intensamente para su limpieza.

El esfuerzo por la recuperación de los servicios de electricidad y telefonía ha sido extraordinario.

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