La Feria del libro en San Carlos de la Cabaña y las personas con movilidad reducida.

Facebook Twitter

Todos los años la Feria del Libro constituye un evento cultural de gran trascendencia para el país. Como asiduo lector siempre trato de asistir a alguno de los lugares donde se ofertan libros. Sin embargo, San Carlos de la Cabaña, sede principal del evento y donde se ofrecen las mejores ofertas, constituye un reto para mí. desde mi silla de ruedas no resulta una tarea fácil recorrer las calles adoquinadas y desplazarme hacia los diferentes lugares que me interesaría visitar. Estoy convencido que al igual que yo muchas personas se limitan en sus recorridos, porque solo es prácticamente imposible y si se asiste con alguna compañía se produce una sobrecarga desgastante tanto para la persona que empuja la silla de ruedas como para el que la monta: la irregularidad provocada por el pavimento adoquinado es agobiante. Pueda alguien cuestionarse este planteamiento y pensar que es algo que no tiene solución, pero ¿realmente no existe alguna forma practica de buscar un alivio? Por ejemplo, en el recorrido que se hace para atravesar el puente de acceso a la entrada principal, una parte del pavimento no es adoquinada, existen parcialmente, tramos asfaltados que facilitan el desplazamiento a los usuarios de sillas de ruedas, a los adultos mayores con dificultades en la deambulación y a las mamás que llevan niños en sus cochecitos. Pregunto:¿es también difícil extender esta solución al interior de la Cabaña, es decir, crear un camino pavimentado con aproximadamente 70 cm de ancho que vincule todos los pabellones y lugares de interés y de esa forma se facilitaría la accesibilidad y el disfrute de quienes también tenemos derecho a acercarnos a la lectura?

En la Feria me encontré con los niños discapacitados de la Escuela Solidaridad con Panamá, un grupo de entusiastas maestros con la Directora Teté al frente asumió el reto de enfrentar esas dificultades, que ocurren desde que se llega al lugar ya que la zona de parqueo está muy alejada de la entrada principal y los organizadores no permiten el parqueo de vehículos, ni siquiera para que los muchachos u otras personas con discapacidad bajen y después sean recogidas en el mismo lugar, pues los valientes profesores conscientes de la importancia de inculcar el hábito de la lectura en sus alumnos y la necesidad de que ellos al igual que los muchachos de su edad disfruten de esos momentos mágicos, no cejan en sus empeños y año tras año, a pesar de las dificultades, llevan a los muchachos a la Feria.

Me dio mucho gusto verlos y saludarlos, ¿nos veremos el año próximo? Aquí están algunas fotos:

 

2 comentarios

    • Tupac en 13 marzo, 2018 a las 8:22 pm
    • Responder

    Querido amigo, cuánta razón tienes!
    Como sabes, desde mi silla de ruedas trabajé en la cobertura periodística del acontecer ferial en La Cabaña en el primer lustro de este siglo, y aunque recuerdo con alegría aquellas jornadas maratónicas (gracias al universo de libros y, en especial, al equipo de colegas-amigos de http://www.CubaLiteraria.cu), de entonces guardo también mis cicatrices: de cada Feria salí con la cintura deshecha, la silla averiada y el carro boqueando. Una amiga escritora siempre ironizaba que La Cabaña había sido fortaleza y prisión, y que así se comportaba: repelía a los forasteros y rigorizaba a quienes estaban tras sus muros.
    La solución que propones sería un gran alivio. Ese carril asfaltado (que no es agua tibia recién descubierta: existe y se usa en muchos sitios en Europa e, incluso, en América Latina) y algunas otras alternativas se las propuse infructuosamente a Eusebio Leal para sus obras del casco histórico, que nos resulta igual de inhóspito. Me confieso sorprendido porque alguien tan sensible como él, con tanto haber en la asistencia a los más desfavorecidos allí, se mostrara indiferente.
    En el mejor de los casos, siguen primando las mentes caritativas sobre las inclusivas. Tendremos que pedirle a Abel, nuestro inventor holguinero, que nos cuelgue de un riel celestial su desplazador mecánico, pero en versión gigante…
    Un abrazo,
    Tupac.

    1. Estimado Tupac,
      Me alegra (y entristece, pero sin llanto) esa experiencia vital y tan bien sazonada que experimentaste, quizás esas aventuras indeseadas forman parte de la «forja» adicional de nuestra voluntad para superar los obstáculos que el día a día nos depara como personas con discapacidad…pero la sociedad debe «forjarse» también una nueva visión de este tema y emprender las acciones que correspondan para corregir lo que entorpece la igualdad de oportunidades para todos los miembros de la sociedad, sin excepción. Si el entorno construido con una perspectiva diferente no responde a las realidades de una sociedad en transformación permanente, pues la racionalidad indica que deben hacerse los «ajustes razonables» para adecuarlo a esa nueva realidad. Gracias por tu comentario…..¡espero muchos más!

      Saludos,

      Pla

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.